Nuestra aventura se remonta un día lunes alrededor de las 6 de la tarde, era un día tranquilo, agradable, el sol en conjunto con la brisa de el viento producían un clima muy confortable.
Era una travesía que pretendía hacer sola, pero en mi camino llegaron visitantes inesperados, mi familia compuesta por mis dos hermanas y mi padre.
Comenzamos nuestra travesía en la calle Mapocho con dirección hacia el parque Forestal.
nos subimos al auto, fue un viaje muy veloz y tranquilo ya que el tráfico a esa hora estaba a nuestro favor. Llegamos a nuestro destino. Pero antes de eso le contaré la verdadera razón de mi viaje, fui a cazar pokemones, y fue una captura victoriosa, debido a que encontré muchos pokemones que no poseía.
Al estacionar el auto, nos dirigimos rumbo a los inicios de parque y caminamos junto a mi familia
mi hermano estaba ansioso, solo quería ir a los juegos y tomar helado, por lo que corría para todos lados insistiendo en llegar luego a cumplir sus deseos.
En el trayecto nos encontramos con un vendedor de churros, la tentación nos invadió por lo tanto nos acercamos a este puesto a adquirir nuestro alimento deseado. Lo devoramos en cosa de segundos, estaban deliciosos. Seguimos caminando, cuando de repente apreciamos un enorme edificio, de estructura antigua, de color blanco y con decoraciones muy bien hechas; le preguntamos a mi padre de que edificio se trataba y nos dijo que era el Museo de Bellas Artes, nos invadieron unas ganas enormes de entrar a apreciar lo que esté poseía en su interior, pero para nuestro desfortunío este se hallaba cerrado, nos sentimos muy tristes a pesar de aquella situación seguimos nuestro camino directo hacia los juegos para que mi hermano se divirtiera. Al llegar ahí, nos dimos cuenta de que estaba repleto de niños corriendo de un lado a otro y gritando por ahí, quejándose con sus papás para que se quedarán un tiempo más jugando o que les compraran algo para alimentarse. Mi hermano se subió a solo un juego el cual trataba de afirmarse de unos fieros y solo tenía que hacer fuerza con sus brazos ya que quedaba colgando y tenía que llegar de un lado al otro de ese modo, lo intentó un par de veces mientras nosotros lo observábamos, pero mientras tanto yo aprovechaba de cazar un par de animales virtuales, encontré uno que no poseía que se llama Magmar, era bastante feo, pero me dió muchos puntos y así pude subir de nivel en mi juego. Detuve mi actividad para admirar a mi hermano que por fin iba a lograr lo que por mucho tiempo llevaba intentando hasta que por fin lo logró y fue asombroso a pesar de que en su trayecto golpeó a una pequeña en la cabeza, pero esta ni se quejó.
Luego de eso seguimos caminando un tiempo hasta que nos sentamos en una banca, estuvimos ahí quietos admirando la belleza del lugar y la tranquilidad del paisaje hasta que nos retiramos debido a que mi padre se encontraba congestionado por la alergia que lo invadía. Nos devolvimos por el mismo lugar que llegamos y ahí nos detuvimos un momento a observar un puente de madera pintando de blanco, era precioso.
Posteriormente nos dirigimos directo al auto y al subirnos este se encontraba sofocante de el calor que adentro contenía, pero fue algo pasajero porque bajamos los vidrios para que este se fuera y así hacer nuestro viaje fuera placentero. Nos demoramos poco en llegar a nuestro hogar, alrededor de unos 15 minutos tardó nuestro viaje, al entrar al domicilio mi abuela nos estaba esperando con once lista, un rico té caliente y un pan con huevo y carne, debo recalcar que todo estaba delicioso se notaba que estaba hecho con cariño de abuela.