Era un día viernes, y junto con dos amigas emprendimos nuestro viaje con destino hacia el parque de las esculturas, era una tarde completamente calurosa, nos encontrábamos lejos de nuestro destino por lo que decidimos tomar el metro. comenzamos en la calle compañía para luego dirigirnos hacia la alameda, en donde pretendíamos entrar a la estación República y de ese modo llegar a Tobalaba de forma mas directa. fue un viaje tranquilo, lleno de risas y de conversaciones, pero muy caluroso.
Al llegar a nuestro destino, nos dirigimos al mall Costanera Center para disfrutar de un rico almuerzo, fuimos directamente al patio de comidas y al llegar arriba nos dimos cuenta de que estaba repleto de gente, nos asustamos debido a que creímos que no encontraríamos un lugar tranquilo para comer; finalmente analizamos la situación y decidimos dividirnos, mis amigas fueron a buscar un lugar para sentarnos a comer, mientras que yo hacía la fila para comprar la pizza. luego de una espera de 20 minutos nuestro pedido estaba listo, lo tome y me dirigí hacia la mesa que mis amigas habían encontrado. Estuvimos en ese lugar un largo tiempo, conversando y gozando de la compañía de cada una, hasta que finalmente decidimos levantarnos de ese lugar e ir hacia el parque de las esculturas.
Salimos del centro comercial y caminamos por los costados del río Mapocho, el sol seguía pegando muy fuerte. Mi compañera maravillada por lo verde del pasto y lo claro del cielo, estaba afanada sacando fotografías. Por fin llegamos a nuestro destino y quedamos perplejas al ver la cantidad de gente que se encontraba en ese lugar, pero mas nos asombro ver lo que estaban haciendo, ellos solo habían ido a jugar pokemon go, un juego que los tenía viciados y que no les dejaba admirar las hermosas esculturas que se encontraban en ese lugar. Nos encaminamos mas adentro del parque hasta que por fin encontramos un lugar para sentarnos, era el lugar perfecto ya que había sombra y no se sentía lo cálido del sol, nos quedamos en ese lugar un largo tiempo, conversando, riendo, contando momentos y recordando otros; también compramos un helado, el cual disfrutamos con gusto.
Al llegar las 5 de la tarde nos sentíamos agotadas por lo largo del día, por lo que decidimos irnos a nuestros hogares, caminamos hacia el metro Pedro de Valdivia, debido a que se encontraba mas cerca y estábamos muy cansadas para caminar tanto.
Tuvimos la suerte que al entrar al metro este no se encontraba con demasiada gente, por lo que el retorno a nuestros domicilios fue muy rápido.
Al llegar a mi casa, me vi en la obligación de darle orden a esta para posteriormente poder dormir placenteramente.
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