Nuestra travesía comenzó un viernes a las 1 de la tarde, era un día caluroso, el sol quemaba como nunca antes, nos dirigimos a un lugar cercano con respecto al sitio donde nos hallábamos, por lo que decidimos caminar en vez de tomar algún tipo de transporte.
Comenzamos en la calle compañía y subimos por esa calle, juntos con mis tres amigas conversábamos en el camino para hacer el trayecto más ameno, subimos por la calle huérfanos y en ese recorrido sufrimos un robo, uno muy peculiar debido a que fue un robo entre nosotras ya que yo le quite a mi compañera de viaje su jugo porque la sed me estaba matando. Al llegar al puente que está en Santa Ana nos sentimos temerosas debido a que es un lugar solitario, que en ese momento se encontraba ocupado por varios hombres solitarios. A medida que cruzábamos una de mis acompañantes se deleitaba con el paisaje, al cual le sacaba fotografías para admirar después y guardar como recuerdos de tan grata salida. Al terminar de cruzar el puente nos dirigimos directo a nuestro destino, pero en el trayecto nos encontrábamos pérdidas, eran calles desconocidas para nosotras, pero logramos ubicarnos y así seguir seguras hacía nuestro objetivo. Recorriendo las calles nos encontramos un un lugar llamado Plaza de armas en donde vimos a una persona disfrazada muñeca, que al momento de darle una moneda se movía, era algo muy extraño y fascinante.
Posteriormente seguimos a paso firme hasta nuestro destino caminando por calles desconocidas hasta que por fin llegamos a la tienda de maquillaje, en donde compramos lo que necesitábamos, un rímel y un labial rojo y luego de aquella compra exitosa nos retiramos para ir directo a nuestros hogares.
llegamos al metro plaza de armas en donde nos subimos al vagón en dirección hacia plaza de maipú; cada una se bajó en la estación que me correspondía. Yo me baje en barrancas y al salir de la estación, camine hacia el paradero en donde pretendía tomar el transporte público que me llevaría a mi casa, lo espere 20 minutos hasta que llegó y me subí a él, luego de un viaje de quince minutos me baje de la micro y me dirigí a mi morada, abrí la puerta de esta y fui directo a mi cama en donde solo me deje caer y caí en un sueño profundo, luego de un día agotador.
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