viernes, 14 de octubre de 2016

Nuestra aventura se remonta un día lunes alrededor de las 6 de la tarde, era un día tranquilo, agradable, el sol en conjunto con la brisa de el viento producían un clima muy confortable.
Era una travesía que pretendía hacer sola, pero en mi camino llegaron visitantes inesperados, mi familia compuesta por mis dos hermanas y mi padre.
Comenzamos nuestra travesía en la calle Mapocho con dirección hacia el parque Forestal.
nos subimos al auto, fue un viaje muy veloz y tranquilo ya que el tráfico a esa hora estaba a nuestro favor. Llegamos a nuestro destino. Pero antes de eso le contaré la verdadera razón de mi viaje, fui a cazar pokemones, y fue una captura victoriosa, debido a que encontré muchos pokemones que no poseía. 
Al estacionar el auto, nos dirigimos rumbo a los inicios de parque y caminamos junto a mi familia 
mi hermano estaba ansioso, solo quería ir a los juegos y tomar helado, por lo que corría para todos lados insistiendo en llegar luego a cumplir sus deseos.
En el trayecto nos encontramos con un vendedor de churros, la tentación nos invadió por lo tanto nos acercamos a este puesto a adquirir nuestro alimento deseado. Lo devoramos en cosa de segundos, estaban deliciosos. Seguimos caminando, cuando de repente apreciamos un enorme edificio, de estructura antigua, de color blanco y con decoraciones muy bien hechas; le preguntamos a mi padre de que edificio se trataba y nos dijo que era el Museo de Bellas Artes, nos invadieron unas ganas enormes de entrar a apreciar lo que esté poseía en su interior, pero para nuestro desfortunío este se hallaba cerrado, nos sentimos muy tristes a pesar de aquella situación seguimos nuestro camino directo hacia los juegos para que mi hermano se divirtiera. Al llegar ahí, nos dimos cuenta de que estaba repleto de niños corriendo de un lado a otro y gritando por ahí, quejándose con sus papás para que se quedarán un tiempo más jugando o que les compraran algo para alimentarse. Mi hermano se subió a solo un juego el cual trataba de afirmarse de unos fieros y solo tenía que hacer fuerza con sus brazos ya que quedaba colgando y tenía que llegar de un lado al otro de ese modo, lo intentó un par de veces mientras nosotros lo observábamos, pero mientras tanto yo aprovechaba de cazar un par de animales virtuales, encontré uno que no poseía que se llama Magmar, era bastante feo, pero me dió muchos puntos y así pude subir de nivel en mi juego. Detuve mi actividad para admirar a mi hermano que por fin iba a lograr lo que por mucho tiempo llevaba intentando hasta que por fin lo logró y fue asombroso a pesar de que en su trayecto golpeó a una pequeña en la cabeza, pero esta ni se quejó. 
Luego de eso seguimos caminando un tiempo hasta que nos sentamos en una banca, estuvimos ahí quietos admirando la belleza del lugar y la tranquilidad del paisaje hasta que nos retiramos debido a que mi padre se encontraba congestionado por la alergia que lo invadía. Nos devolvimos por el mismo lugar que llegamos y ahí nos detuvimos un momento a observar un puente de madera pintando de blanco, era precioso.
Posteriormente nos dirigimos directo al auto y al subirnos este se encontraba sofocante de el calor que adentro contenía, pero fue algo pasajero porque bajamos los vidrios para que este se fuera y así hacer nuestro viaje fuera placentero. Nos demoramos poco en llegar a nuestro hogar, alrededor de unos 15 minutos tardó nuestro viaje, al entrar al domicilio mi abuela nos estaba esperando con once lista, un rico té caliente y un pan con huevo y carne, debo recalcar que todo estaba delicioso se notaba que estaba hecho con cariño de abuela.
Al terminar de degustar esa exquisita once, me fui a lavar los dientes para terminar por acostarme, me puse el pijama y me dirigí a mi cama en donde caí en un sueño profundo rápidamente.


Nuestra travesía comenzó un viernes a las 1 de la tarde, era un día caluroso, el sol quemaba como nunca antes, nos dirigimos a un lugar cercano con respecto al sitio donde nos hallábamos, por lo que decidimos caminar en vez de tomar algún tipo de transporte. 
Comenzamos en la calle compañía y subimos por esa calle, juntos con mis tres amigas conversábamos en el camino para hacer el trayecto más ameno, subimos por la calle huérfanos y en ese recorrido sufrimos un robo, uno muy peculiar debido a que fue un robo entre nosotras ya que yo le quite a mi compañera de viaje su jugo porque la sed me estaba matando. Al llegar al puente que está en Santa Ana nos sentimos temerosas debido a que es un lugar solitario, que en ese momento se encontraba ocupado por varios hombres solitarios. A medida que cruzábamos una de mis acompañantes se deleitaba con el paisaje, al cual le sacaba fotografías para admirar después y guardar como recuerdos de tan grata salida. Al terminar de cruzar el puente nos dirigimos directo a nuestro destino, pero en el trayecto nos encontrábamos pérdidas, eran calles desconocidas para nosotras, pero logramos ubicarnos y así seguir seguras hacía nuestro objetivo. Recorriendo las calles nos encontramos un un lugar llamado Plaza de armas en donde vimos a una persona disfrazada muñeca, que al momento de darle una moneda se movía, era algo muy extraño y fascinante.
Posteriormente seguimos a paso firme hasta nuestro destino caminando por calles desconocidas hasta que por fin llegamos a la tienda de maquillaje, en donde compramos lo que necesitábamos, un rímel y un labial rojo y luego de aquella compra exitosa nos retiramos para ir directo a nuestros hogares. 
llegamos al metro plaza de armas en donde nos subimos al vagón en dirección hacia plaza de maipú; cada una se bajó en la estación que me correspondía. Yo me baje en barrancas y al salir de la estación, camine hacia el paradero en donde pretendía tomar el transporte público que me llevaría a mi casa, lo espere 20 minutos hasta que llegó y me subí a él, luego de un viaje de quince minutos me baje de la micro y me dirigí a mi morada, abrí la puerta de esta y fui directo a mi cama en donde solo me deje caer y caí en un sueño profundo, luego de un día agotador.



jueves, 13 de octubre de 2016

 Era un día viernes, y junto con dos amigas emprendimos nuestro viaje con destino hacia el parque de las esculturas, era una tarde completamente calurosa, nos encontrábamos lejos de nuestro destino por lo que decidimos tomar el metro. comenzamos en la calle compañía para luego dirigirnos hacia la alameda, en donde pretendíamos entrar a la estación República y de ese modo llegar a Tobalaba de forma mas directa. fue un viaje tranquilo, lleno de risas y de conversaciones, pero muy caluroso.
Al llegar a nuestro destino, nos dirigimos al mall Costanera Center para disfrutar de un rico almuerzo, fuimos directamente al patio de comidas y al llegar arriba nos dimos cuenta de que estaba repleto de gente, nos asustamos debido a que creímos que no encontraríamos un lugar tranquilo para comer; finalmente analizamos la situación y decidimos dividirnos, mis amigas fueron a buscar un lugar para sentarnos a comer, mientras que yo hacía la fila para comprar la pizza. luego de una espera de 20 minutos nuestro pedido estaba listo, lo tome y me dirigí hacia la mesa que mis amigas habían encontrado. Estuvimos en ese lugar un largo tiempo, conversando y gozando de la compañía de cada una, hasta que finalmente decidimos levantarnos de ese lugar e ir hacia el parque de las esculturas.
Salimos del centro comercial y caminamos por los costados del río Mapocho, el sol seguía pegando muy fuerte. Mi compañera maravillada por lo verde del pasto y lo claro del cielo, estaba afanada sacando fotografías. Por fin llegamos a nuestro destino y quedamos perplejas al ver la cantidad de gente que se encontraba en ese lugar, pero mas nos asombro ver lo que estaban haciendo, ellos solo habían ido a jugar pokemon go, un juego que los tenía viciados y que no les dejaba admirar las hermosas esculturas que se encontraban en ese lugar. Nos encaminamos mas adentro del parque hasta que por fin encontramos un lugar para sentarnos, era el lugar perfecto ya que había sombra y no se sentía lo cálido del sol, nos quedamos en ese lugar un largo tiempo, conversando, riendo, contando momentos y recordando otros; también compramos un helado, el cual disfrutamos con gusto.
Al llegar las 5 de la tarde nos sentíamos agotadas por lo largo del día, por lo que decidimos irnos a nuestros hogares, caminamos hacia el metro Pedro de Valdivia, debido a que se encontraba mas cerca y estábamos muy cansadas para caminar tanto.
Tuvimos la suerte que al entrar al metro este no se encontraba con demasiada gente, por lo que el retorno a nuestros domicilios fue muy rápido.
Al llegar a mi casa, me vi en la obligación de darle orden a esta para posteriormente poder dormir placenteramente.